domingo, 24 de octubre de 2010

Ella y sus pinturas


Ella escogerá con detenimiento el pincel. Lo hará con cuidado porque sabe que los últimos retoques son determinantes. Decidió pintarlo porque era la única manera de retener su imagen. Él, el cazador de momentos que se oculta tras la cámara de fotos. Ella, la cazadora de recuerdos donde siempre aparece él.

Mojará el pincel más fino en azul cobalto para repasar sus ojos penetrantes. Esa mirada profunda en la que ella teme perderse. Repasará sus pupilas y deseará que solo contengan su reflejo.

Con color carmín bordeará sus labios, mezclando con granate y negro para obtener profundidad. Sonreirá al hacerlo porque imaginará su textura, su suavidad y el cosquilleo de su barba de varios días. Se acariciará sus propios labios imaginando la presencia de un beso.

Pensará que tal vez debería oscurecer el pelo. El ocre y el dorado le dan aspecto infantil pero desistirá de la idea. El flequillo despeinado le ha quedado bien, el conjunto ha captado la mezcla de responsabilidad y rebeldía que la descoloca y fascina.

Matizará en sus mejillas difuminando el efecto de la luz. No se resistirá a la tentación de repasar con el dedo para retener una gota escurridiza. Volverá a sonreír al sentir de nuevo en su mano el calor de su piel. Sentirá el rubor en su cara y sacudirá la cabeza para no permitir que le embargue la vergüenza.

Se dejará arrastrar por los colores, los pinceles, el tiempo y su perfeccionismo. Y abrirá la ventana para que la noche seque sus recuerdos.

Vencida por las horas de concentración y trabajo se dormirá pensando en él.

Y no escuchará como la noche enloquece en tormenta. Como el viento celoso arrastra su obra y arroja la lluvia con ímpetu sobre ella. No imaginará por un momento como poco a poco se diluyen sus trazos, como se arruga su sonrisa, como se emborrona su esmero, como desaparece su ilusión.

No será capaz de anticiparse a las lágrimas que se suman al desastre.

Maldecirá su suerte y su destino que borrará su imagen y solo mantendrá su recuerdo.

Y enloquecerá pensando que durante todo ese tiempo él solo existió en su cabeza.


jueves, 21 de octubre de 2010

Ya no se


Ya no se si has vuelto
o es tu ausencia
quien me abraza de nuevo.

martes, 19 de octubre de 2010

Cambios

He cambiado las vistas al mar
por vistas al castillo,
el azul intenso por el verde envolvente.
He cambiado treinta minutos de coche
por un paseo de dos.
He cambiado el ajetreo de la ciudad
por la laxitud del pueblo,
las múltiples posibilidades
por la única opción.
He cambiado los encuentros semanales
por los acontecimientos mensuales.
He cambiado la necesidad de compañia
por la soledad compartida.
El rugir de los motores al amenecer
por el canto del gallo al alba.
Y entre tanto cambio
no se qué perdí en el camino
y donde me encontré.

sábado, 9 de octubre de 2010

Piezas de puzzle

Piezas de puzzle que andan revueltas, insignificantes, amontonadas hasta que encuentran su hueco sin presionar, fácil, mágico, armonioso... para formar un todo, para colaborar en el equilibrio, para aportar en la belleza.
Así cada uno encuentra su lugar. Hay quien canta, hay quien va y viene, hay quien se esconde tras la copa de vino para observar, hay quien baila, quien habla con palabra profundas, quien se deja arrastrar... Yo sonrío. Todos envueltos por los mil colores de la música que suena incesante.
Entre lo planificado y lo improvisado el sol obediente es el único consciente del paso del tiempo. Aprovecha el verde de la montaña para diluirse, probablemente se sienta espía de un momento que no será un momento cualquiera para la mayoría que ensartan palabras, cantos y carcajadas. Y deja paso a la noche. Esa noche preñada de estrellas que yo juraría que puedo acariciar con solo estirar el brazo y ponerme bien de puntillas y que no puede ser más que un presagio de buenos augurios.