martes, 23 de noviembre de 2010

Profesión: melancolía


"Se busca chica joven con conocimientos de informática..."

Buff, ya estamos con la informática. Tal vez deberia hacer algún curso, el futuro está en esto y me lo van a pedir en la mayoría de los trabajos. A ver, sigamos.

"Se necesita chico/a para cubrir puesto de reponedor/a en un supermercado..."

Mmm, no. No me veo cargando y descargando palés y limpiando estanterias. Demasiado impersonal.

"Se necesita chic@ para pastelería. Preparación de dulces y venta al público..."

Vaya, esto podría estar bien. Ya me veo como la protagonista de "Chocolat", aunque con menos habilidad que ella en la cocina.

Se busca, se necesita, se requiere, se busca, se busca, se busca. Después de toda la tarde mirando anuncios sigo sin dar con algo que encaje conmigo. Aunque pensándolo bien en lugar de seguir buscando debería promocionarme. Si, eso es. Pondré uno de esos auncios ofrenciendo mis cualidades. Mmm ¿Cómo sería?

"Chica joven, simpática y soñadora busca trabajo. Habilidad para recomponer historias imposibles, hilvanar recuerdos, cazar fantasmas para volver a dejarlos escapar, zurcir parches en el corazón.

Aficiones: sonreir a desconocidos, lanzar piedras a un estanque, abrazar sin motivo, llorar con él.

Profesión: melancolía"

domingo, 14 de noviembre de 2010

Tu abrazo

Un paso, dos pasos, tres pasos y ¡zas! se crea el abrazo. Se abren los brazos, desaparece la distancia y se comparte el calor. Una respiración que se une a la otra, dos corazones que se acompansan, un millon de sentimientos que se entremezclan.

Y tus manos acariciando mi espalda y mis manos aferrándose a la tuya. Y empieza suave pero se hace fuerte porque los segundos se funden y se espera el final. Y tu cuello está cerca y podría dejarme llevar pero a cambio de eso inspiro fuerte y te respiro para meterte dentro de mi y prolongarte cuando no te tenga entre mis brazos. Y se dice tanto sin decir nada que cuando me vuelvo a encontrar con tus ojos sé que algo ha cambiado. Se ha roto alguna barrera y se han creado finos lazos como los de una araña juguetona que se deja caer sin dejar de tejer para tener un camino de vuelta.

Y al separarme de ti no siento la ausencia, para mi sorpresa un vacio se ha llenado y te noto en mi piel como compañero de baile de un tango que resuena en mi cabeza.




viernes, 12 de noviembre de 2010

Noviembre, mes de fantasmas

Noviembre siempre me parece un mes revuelto, un mes de fantasmas, sobre todo desde que paseé de tu mano por el infierno.
Ahora soy yo quien saca los fantasmas a pasear y los sienta al sol, junto a mi, bien pegaditos, para ver si me dan calor, pero solo consigo que el frío del corazón se extienda hasta los huesos y recorra mi espina dorsal. Aunque guardo la esperanza de que al igual que la humedad de la ropa recién tendida poco a poco se evaporen y se difuminen con las nubes y lleguen el cielo que es donde deben estar y desde donde nunca debieron salir.
Y es que me los voy encontrando por todos lados. Se cuelan en mis sueños para confundir mis ideas, mis anhelos, mis invenciones.
Los veo en el espejo cuando me miro de frente y escribo mis logros con rotulador rojo mientras me quito la ropa para ver si así encuentro en que parte de mi buscan cobijo.
Se mezclan en mis recuerdos reviviendo aquellos en los que ellos están presentes como si de entre el puñado de fotos de mi vida sacaran solo las que posaron para mi.
Con la intención de ahuyentarlos invento pócimas donde mezclo autoestima con miedos, recuerdos, experiencias, cicatrices, retos de futuro y una gran dosis de fuerza, dejando macerar la mezcla durante 21 días.
Hablo de ti aunque callo lo que no quiero escuchar para no emborronar mis ilusiones, porque los demás no son tú y tú no estás en los demás aunque mis fantasmas me engañen, te conviertan en una ilusión óptica y me hagan pensar que si.
Y es que ya no se sin son ellos los que me buscan a mi o yo quien los busca a ellos... por no sentirme sola, porque aprendí a convivir teniéndolos de compañeros en la soledad, porque los alimento por pena de deshacerme de ellos o miedo a echarlos de menos y se han tomado demasiadas confianzas ganándome terreno.
Porque paseé por el infierno de tu mano y no me quemé la piel pero me abrasé el corazón y a pesar de todas las vueltas de pintura aún a veces se puede percibir el olor a desencanto.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Bésame sin pedir permiso

Bésame sin pedir permiso,

grítame en susurros,

dibújame en caricias,

invéntame en deseo,

pero sobre todo

ámame sin pretenderlo.